top of page

Visibilidad - Estudio de nubes venezolanas, 2011

 

* 1er Premio Salón Supercable Jóvenes con FIA, Centro Cultural CorpBanca, Caracas, 2011

 

Camilo Barboza, Coleccionista de nubes

Cosa curiosa, ante esas magias líquidas  o aéreas, no se me ocurrió quejarme una sola vez de la ausencia del hombre.

Baudelaire

 

En un momento donde pareciera que el uso de la noción de lo “poético” para adjetivar o acercarse teóricamente a una determinada obra resulta incómoda para muchos, donde pareciera que ciertos prejuicios en el decir y el hacer del arte contemporáneo venezolano excluyen incluso vocablos, intuiciones o acercamientos que no demuestren de alguna manera un vasto conocimiento del tema, surge - de forma reconfortante – esta noción para definir la obra ganadora del XIV Salón Supercable Jóvenes con FIA (2011): Visibilidad, del artista zuliano Camilo Barboza-Soto (1983). 

Uso de nuevo el verbo reconfortar para revelar – confesar – cierta ligereza, una casi grosera subjetividad e innegables ingenuidades, al momento de aproximarme al arte. Lo uso también para darle el nombre más cercano posible a la impresión que me dejó el saber que una obra como ésta, despojada de pretensiones herméticas ni aferrada a un formalismo que en muchos casos esconde vacíos reflexivos considerables, obtuvo un merecido reconocimiento.        

Visibilidad nos devuelve a ese acto de contemplación y de intercambio simbólico inherente al arte, a ese ámbito de lo onírico donde la construcción de una mitología personal no se cierra en sí misma sino que, por el contrario, se conjuga con esa otra construcción colectiva de imaginarios y certezas en constante movimiento. Apuesta – en estos tiempos sin espacios para utopías y más aferrados a la aplastante realidad – a la disolución de lo individual en el espacio abierto del cielo. El par de ojos donde se manifiesta lo personal, metáfora a su vez del ser mirante que – paradójicamente – nada observa, estudia o contempla, se apartan del resto de la obra para situarse, junto al espectador, desde la distancia de ese espacio común que es el cielo. En su conjunto, se adopta una tácita posición crítico-ideológica al alertarnos que hasta en los espacios no dominados por el Poder, éste puede colarse aplastando al sujeto. Que incluso, en este espacio común no reglado, no intervenido o fiscalizado, el afuera puede ser sometido simbólica y psicológicamente por este Poder. Paradójicamente, el afuera se convierte entonces en interioridad subyugada. Es el resultado de su estudio, de esa constante exploración de nuestras nubes venezolanas. 

Lo poético irrumpe justamente al oponer ya no la mirada, sino esa cualidad perceptible de ver a distancia que es la visibilidad, frente al estado de incertidumbre de lo cambiante, lo efímero, el instante irrepetible, lo atemporal, siempre en metamorfosis: las nubes. Y, sobre todo, lo imaginario, pues es precisamente en las nubes donde el capricho surge para ver lo que queremos ver a pesar de lo que vemos, tal y como hace el niño que juega buscando formas mientras mira el cielo. La obra de Barboza es entonces, en la permanencia del objeto-obra, metáfora de la duración de lo que por excelencia es efímero. Es también – como señala Bachelard – el mundo intermedio entre lo formal y lo informal. Entre los pliegues y las capas de papeles de diversas formas y texturas, estas nubes velan y revelan, el blanco sobre blanco que se difumina sobre la fijeza de la pared. 

Los papeles que se superponen, se entrecruzan, revelando en su inconsistencia corpórea la arbitrariedad de las formas y el desconcierto del espectador frente a ese fragmento de cielo que en la ausencia del borde irregular, del margen desvanecido, pareciera esparcirse sobre el muro, como queriendo traspasar sus límites en lo que a veces se siente como neblina, como materia nublada donde hay tantas formas como movimientos posibles. Ningún soñador se atrevería a ponerle un marco al cielo, ningún soñador osaría imaginar la misma forma en todas las nubes.  

Martha Durán. Caracas, 2011

© Camilo Barboza-Soto 2025 All rights reserved 

bottom of page